Capítulo 2 – Despertar

- ¿A que hora llegaste anoche?
La chica se desperezó en la cama y abrió unos milímetros los ojos, lo justo para vislumbrar la silueta de él, pero lo suficientemente poco para que los rayos oblicuos que entraban por la ventana no la deslumbrasen.
- No sé- dijo estirándose entre las sábanas – Estabas despierto ¿No?
El chico no contesto y permaneció de pie mirándola, como rumiando las palabras. Cuando parecía estar a punto de decir algo, ella le interrumpió.
-Anda, sé bueno, tráeme un vaso de agua
Él continuó inmóvil junto a la cama, la mirada detenida sobre la piel de su cuerpo que emergía como pequeñas islas entre los pliegues de las sábanas revueltas. Tras unos segundos habló:
- Tenías que haberte visto, estabas…
- Trae el agua, ya sé como estaba
- No me dijiste que fueras a salir- dijo el chico mientras se alejaba por el pasillo hasta la cocina
La chica se incorporó en la cama y sacudió la cabeza desmelenada. Permaneció unos instantes con los ojos entreabiertos explorando la habitación vacía, los párpados entornados para evitar que la luz los hiriese de lleno. Después lanzó un suspiro y se volvió a dejar caer sobre la almohada.
-Toma- dijo el chico meneándola suavemente con la rodilla- ¿Con quién saliste?
- Qué importa- dijo la chica bebiéndose de dos largos tragos el vaso de agua.
- Anda, levanta
-No- dijo ella agarrando las rodillas de él- Ven aquí
Él se sentó en el borde de la cama y ella inmediatamente enroscó su cuerpo entorno a él apoyando la cabeza en su muslo. En un acto instintivo él le acarició el pelo. La chica comenzó a ronronear suavemente. Él siguió acariciando su cabeza rubia, hasta que algo pareció paralizarle por dentro
- Entonces ¿Qué tal lo pasaste?
- Muy bien.
- ¿Dónde estuviste?- preguntó con ansiedad
- Vas a empezar, ya te he explicado que esto no funciona así- contestó con voz suave acurrucándose aún más sobre el regazo de él y cerrando los ojos.
Permanecieron unos minutos en silencio, él acariciándole los cabellos, ella emitiendo pequeños gemidos de placer. Pasado un rato ella detuvo su mano.
- Déjame. Me voy a la ducha – dijo incorporándose y salió de la habitación. Él la siguió hasta el baño.
- Tenía que haber salido contigo- Dijo a través de la puerta mientras miraba el vestido y la ropa interior amontonados en el suelo del pasillo.
- No paso nada -grito ella mientras abría el grifo
- ¿Quién ha dicho que pasase algo?
La chica no contestó, y por un rato solo se oyó el ruido del agua de la ducha. Él siguió con la mirada fija en el montón de ropa que permanecía arrugada en el suelo, con la espalda apoyada en la puerta del baño. Un sudor frío le iba bañando el cuerpo, de repente se abalanzó sobre el montón de ropa. Una gran mancha roja brillaba en el crepe de seda blanco del vestido.
La chica salió del baño descalza y envuelta en una toalla. El chico estaba sentado en el borde de la cama con el vestido entre las manos:
- Otra vez lo has hecho ¿no?
El rostro de ella mutó. No contesto en seguida, sino que clavó sus ojos en él como si pudiese penetrarlo. Tras unos instantes pareció tomar una resolución:
- La próxima vez dejaré que me acompañes Max

Una vampira?
Mmmm….qué esconderá?